Yeshúa (Jesucristo), como el cumplimiento de toda la profecía es el consuelo para el pueblo de Israel; es el autor del pacto renovado dado a Israel, las 12 tribus dispersas en las naciones del mundo y que hoy son identificadas como todos aquellos que creen en el Hijo de Dios.
El evangelio (buen mensaje) de Yeshúa constituye la preparación de nuestras vidas bajo la esperanza de una vida después de peregrinar en este mundo, creyendo y cumpliendo las enseñanzas del Hijo de Dios quien desechó toda enseñanza de hombre como doctrinas que se enseñan como mandamientos (dogmas) y que, en el más triste de los casos, solo han cumplido con el propósito de alejar al hombre de su conocimiento de Dios y así, de la esperanza de una vida eterna.
La enseñanza de Yeshúa, representa la comprensión de la ley de Moisés como la voluntad de Dios bajo un entendimiento que produce paz en la vida de los personas y con ello, la transformación de sus vidas en el camino hacia la vida eterna…
…Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles…
(Marcos 8:34-38)
