La carta del apóstol Pablo a Tito es una muestra más de que el apóstol siempre estuvo convencido de la gran importancia que tienen las comunidades de creyentes en la sociedad y de que su papel siempre debe ser de una influencia espiritual positiva en la sociedad en general, que si bien, todos los creyentes del mundo se encuentran identificados culturalmente con sus vecinos y habitantes de las demás ciudades de sus países, no estamos llamados a ser transformados a través de la asimilación, sino que estamos llamados a tener una sabia participación en la cultura de nuestros países, rechazando las cosas corruptas pero abrazando lo que es bueno.
Porque aprendiendo a vivir pacíficamente, honrando nuestra fe en Yeshúa el Mesías, podremos manifestar la belleza del mensaje que trajo nuestro Mesías, un mensaje de amor por el mundo…
